viernes, 10 de diciembre de 2010

LOS ACTOS VALEN MÁS QUE MIL PALABRAS


Creo que a todos nos ha pasado alguna vez, que nos hayan dicho millones de cosas, promesas, juramentos, o simples comentarios que luego han resultado ser mentira… y tras este momento decidimos no volvernos a creer nada, a no ser que vaya seguido de unos actos correspondientes, no?
El problema está en que siempre volvemos a caer en la misma piedra… ya que primero comienzan con los actos, donde las palabras van unidas… y cuando solo quedan palabras nos las creemos igual, hasta que llega un punto en el que… al volver a abrir los ojos… nos damos cuenta que volvemos a vivir en una mentira… que nos la han vuelto a jugar, quizás adrede o quizás no… pero el caso es que hemos regresado al mismo punto. Lo cierto es, que una vez abres los ojos… puedes empezar a salir adelante.
Pero ¿qué ocurre cuando los actos dicen una cosa y las palabras dicen otra? He aquí el dilema, cuando nuestra mente llega a tener un conflicto, cuando nuestros pensamientos no dejan de discutir entre ellos… qué debemos creer… ¿a los actos? o ¿a las palabras?.
Podemos tener varias situaciones:
1.       Tanto actos como palabra dicen lo mismo: Según la cual, considero que en esta situación es fácil aclararse, ya que sea para bien o para mal, podemos tomar una decisión al respecto.
2.       Los actos y las palabras se contradicen: En mi opinión, esta es la peor situación, ya que es aquí cuando se produce el conflicto en nuestro interior… y no sabemos qué hacer, decir, actuar, pensar,… es como si nos volviésemos locos, “¡¿actos?! ¡¿palabras?! deberían decir lo mismo con diferentes registros, pero no es así… ¿A quién o a qué creer?”.
Es cierto que dependiendo de la gravedad del asunto o de cómo nos esté afectando dicha situación, puede ser que mostremos indiferencia, o que nos pueda llegar a asfixiar… La incertidumbre, el no saber por qué sucede, el no comprender la situación cuando en cualquier otra ocasión la hubieras podido entender, el hecho de que sencillamente todo sea diferente a como creías conocerlo…
Quizás la pregunta aquí deba ser… ¿Cómo soluciono el conflicto interior? ¿A quién debo creer?, no sabría contestar a eso.
Unas posibles soluciones podrían ser; pasar y olvidar (aunque para eso debe darse una situación determinada), o sacar nuestras propias conclusiones, pero al no ser objetivos durante dicha situación, lo más seguro es que nos estemos confundiendo.
Finalmente, creo que todos en este mundo (aquellos que ya hayamos vivido unos añitos… =P ) sabemos que el tiempo pone cada cosa y a cada uno en su lugar, y si todos creemos en esta afirmación, creo que no deberíamos decantarnos por ninguna (ni palabras, ni actos) ya que unos días querremos confiar en unas y otros días en otras, dependiendo del estado de ánimo con el que nos encontremos, por ello… debemos intentar pasar el tiempo lo mejor posible, intentando que nos afecte lo más mínimo, y dejemos la verdad de la mano del tiempo, que es el único que nos puede terminar dándonos o no la razón.


Kiary

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